El jueves pasado empezó la tan esperada campaña electoral. Justo el día siguiente ya tenía el buzón lleno de promesas que nadie se cree
No hace ni una semana que los representantes de los distintos partidos políticos que optan para el cómodo sillón de la alcaldía de muchos municipios han dado el pistoletazo de salida a la tan esperada campaña (notase la ironía) con los mismos carteles de siempre (las fotos son siempre distintas porqué así nos demuestran que también cambian, como sus propuestas... ¿no?).
Da mucha pereza esta campaña. No sé por qué, pero da. También hay un cierto morbo subyacente que está entre nosotros des de las pasadas elecciones catalanas. Puede que sea porque ya no nos creemos ninguna de las palabras que nos dicen o por el simple hecho de querer ver un cambio de rumbo y de caras.
Las propuestas son palabras oradas con una carencia adecuada para atenuar a una población cansada y ausente que (seguramente) no se creerá nada.
Palabras como las de Alicia Alegret, alcaldable del Partido Popular en Reus: recuperar la capacidad comercial que tiene la ciudad i que ha quedado desmejorada después de la “perdida” de El Corte Inglés i de IKEA. Creo que aún no se ha enterado de la inminente llegada de una tienda de NESPRESO a Reus (sabemos que no es una gran cosa pero, algo es algo).
El que me ha hecho más gracia de todos es Àngel Cortadelles, alcaldable por ERC. Él cree lo que muchos saben que es inviable: los sectores claves para salir de la crisis y encontrar nuevas situaciones son el agroalimentario (bien), la nutrición (no sé yo) y la cultura (¡toma ya!). Lo siento señor Cortadelles, pero la cultura (y mucho a mi pesar) no nos va a sacar de la crisis y dudo que los demás sectores lo logren. ¿Por qué será que la cultura tendrá que ser clave?
En lugar de hacer debates de los alcaldables por televisión, radio y ver sus numerosas propuestas que hay en toda la prensa escrita, lograríamos mucho más si encerráramos a todos ellos en una gran casa (90m2, la medida estándar de la de todos nosotros) y los pudiéramos ver. Sabríamos entonces que está pasando en la casa grande de la ciudad. Todos queremos saber que pasa en la primera planta del número 1 de la plaza del Mercadal de Reus. Seguro que hasta roban bocadillos.
¿Por qué?
¿Por qué no sabemos qué pactos tienen entre manos? Ernest París está picado por qué no cuentan con ellos para pacto alguno. El alcaldable para ICV-EUiA no tiene amigos en la casa grande y quieren que se vaya. Paris, Paris… ya se le ha visto demasiado la pluma, por no decir todo el disfraz de avestruz. El actual alcalde socialista, Lluis Miquel Pérez, debe de estar gestionando ahora el cierre de Montmeló para asegurarse que almenos una cosa que ha salido de su boca es verdad. Quien pudiera ser periodista de verdad para dar a conocer la realidad de todo lo que está pasando.
Ellos se juegan su puesto, pero nosotros, los votantes, nuestra propia dignidad, la de nuestro municipio, REUS.